Tortura, violencia al alma y al cuerpo perpetrado por carabineros a dos vecinos de Legua Emergencia

DECLARACIÓN PÚBLICA:

TORTURA, VIOLENCIA AL ALMA Y AL CUERPO PERPETRADO POR CARABINEROS A DOS VECINOS DE LEGUA EMERGENCIA

 

“Padre e hijo fueron golpeados en distintas zonas de su cuerpo. L recibió golpes de puño en su cara y perdió un diente, posteriormente el carabinero, teniente Maximiliano Yáñez, lo tomó del pelo y azotó su cara contra la pared hasta que estalló la sangre. Amedrentado y balbuceando gritos, L alcanzó a ver la figura de su padre quien desesperado y esposado de manos era obligado a presenciar la tortura a que era sometido su hijo”.

El pasado domingo 15 de octubre aproximadamente a las 16:00 horas, cinco funcionarios de carabineros se abalanzaron sobre un joven de 25 años, L, de la población Legua Emergencia sin motivo conocido. Inmediatamente ingresaron al domicilio desde donde su padre, D, y abuelo tuvieron que observar cómo era amenazado y golpeado. Lo que prontamente ellos vivirían en carne propia dentro del hogar. Además, al abuelo de L, le robaron el anillo de matrimonio y dinero. Posteriormente, ante la atónita mirada de familiares y vecinos, L y su padre D, fueron aprehendidos por los funcionarios policiales, empujados al carro policial y duramente golpeados hasta llegar a la comisaria N° 50 de San Joaquín. El ingreso a la comisaria, que debía ser su resguardo ante la brutalidad con que venían siendo tratados, significó, por el contrario, nuevos tormentos psicológicos y físicos, los que difícilmente podrán borrar de sus vidas.

 

Imagen blog

Padre e hijo fueron golpeados en distintas zonas de su cuerpo. L recibió golpes de puño en su cara y perdió un diente, posteriormente el carabinero, teniente Maximiliano Yáñez, lo tomó del pelo y azotó su cara contra la pared hasta que estalló la sangre. Amedrentado y balbuceando gritos, L alcanzó a ver la figura de su padre quien desesperado y esposado de manos era obligado a presenciar la tortura a que era sometido su hijo. Una vez que acabó la sesión de tortura con el hijo, le tocó al padre ser humillado y golpeado ahora ante la mirada impotente de su hijo. D se propuso callar, no balbucear ni un grito, y en silencio recibió la inclemencia de la brutalidad; hasta que la sangre se apoderó de su rostro y dejaron de golpearlo. D perdió un diente y sus manos tienen cortes que recién están cicatrizando. Más tarde fueron obligados a limpiarse la sangre y fueron conducidos a constatar lesiones. El profesional médico de turno no vio nada anómalo, supuestamente revisó a los pacientes, quienes se encontraban esposados, y los despachó.

Solo al día siguiente en tribunales L y D se enteraron de que eran acusados por un carabinero de lanzarles un vaso y provocarles “heridas graves” en una mano, hecho que nunca sucedió pero que sin embargo, tuvieron que reconocer para no quedarse dentro de la cárcel esperando que la justicia investigara si eran o no inocentes.

La tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes no son nuevos en Chile, ni siquiera en la historia local y reciente, ni dentro del Plan de Intervención que el Estado ha ejecutado en la población Legua Emergencia. Aunque Chile haya avanzado hacia su tipificación como delito, de la mano de la ley 20.968, la tortura forma parte de la cotidianidad de los marginados y permanece invisibilizada. Convocamos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad a indignarse, a centrar la mirada en los crímenes que bajo el rótulo de seguridad se viven cotidianamente en las poblaciones intervenidas. Convocamos a que Carabineros de Chile y la Intendencia, responsable política del mentado Plan, asuman la responsabilidad y procedan en consecuencia. Exigimos justicia, único medio posible de equidad y camino necesario para vivir en dignidad.

Finalmente, consignamos que la familia, en conjunto con el Comité, harán las denuncias formales respectivas.

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Paulo Álvarez, presidente del Comité de DD.HH. de La Legua: “Hemos sido el conejillo de Indias del Estado para establecer las políticas de seguridad”

Las balaceras en la población La Legua han puesto nuevamente en debate la ineficiencia de la intervención policial que ya lleva 16 años. El Informe Anual de DDHH, publicado a comienzos de esta semana por la Universidad Diego Portales, se detiene en ella. La califica de ambigua y poco transparente, asegurando que la violencia policial se ha vuelto recurrente. Paulo Álvarez, historiador y vecino de la población, lleva varios años reconstruyendo y analizando los hitos de esta intervención. Tan fracasada es, asegura, que recién el año pasado se enteraron que la Intendencia estaba a cargo de ella: “En 16 años nadie había sido capaz de responder esa pregunta”.

 

Paulo-Álvarez

El 23 de septiembre de 2001 comenzó la intervención policial de La Legua Emergencia. Desde esa fecha hemos sido el conejillo de Indias del Estado para establecer las políticas de seguridad en los sectores excluidos, como Bajos de Mena, El Castillo, o la población Parinacota. Una política pública que no solo es irresponsable en su origen, sino que al mismo tiempo se ha desplegado con una facilidad sospechosa. El año pasado, la Comisión de Barrios Críticos de la Cámara de Diputados discutió una serie de aspectos relacionados a esta expansión, y no existe ninguna evaluación respecto a las deficiencias que ha tenido la intervención.

En La Legua, esta situación ha generado un cerco perimetral controlado por la policía, una violencia cotidiana que vivimos desde hace 16 años. En cada esquina hay carabineros con fusiles y tanquetas blindadas, sin embargo, cuando comienzan las balaceras, ellos se van. Luego, cuando todo se ha calmado, regresan con un show, dando espectáculos junto a las autoridades, que quieren dar la impresión de que algo hacen, cuando en realidad no resuelven nada.

Es cosa de escuchar la retórica política que se ha creado en torno a nuestra población desde el 2001. Primero fue el subsecretario del Interior Jorge Correa Sutil, quien inició la intervención, y luego Felipe Harboe, la más nefasta autoridad que hemos tenido, el responsable de la militarización policial y del profundo estigma que hoy padece la población. Siempre tratando de sacar rédito político, siempre yendo como patroncito a pasearse por la calle. Siempre como sheriff.

Tan fracasada es la intervención, que recién el año pasado nos enteramos que es la Intendencia la que está a cargo de ella. En 16 años nadie había sido capaz de responder esa pregunta. Esa es una de las tramas más impunes: el peloteo que han hecho los distintos actores que han concurrido a la población con políticas públicas y que más tarde se han desentendido. Ellos son los responsables de los mezquinos aportes que reciben las buenas iniciativas, que generalmente quedan en buenas intenciones, incapaces de transformar las lógicas que el narcotráfico impone.

En La Legua, la política pública en la que más se ha insistido ha sido la policiaca. Y ha fracasado. La máxima prueba de que el Estado no tiene (o no quiere tener) herramientas para solucionar uno de los tantos problemas que existen en los grupos más excluidos de este país. Desde su origen, nuestra población ha estado marcada por el despojo, la exclusión, y una relación tensa y ausente con el Estado. Nuestro país ha perdido la sensibilidad para recepcionar el sentir de la gente. No es necesario hacer un metadiagnóstico de lo que ya está diagnosticado, sino que revisar junto a los pobladores y pobladoras el sentido, significado, relevancia, y consecuencias de las políticas públicas. Lo que exigimos, en definitiva, es que se termine esta intervención de carácter policial represiva, y que se impulse una intervención socio cultural. Pero pareciera ser que a las autoridades no les interesa resolver las condiciones generadoras de la miseria que se relacionan con el narcotráfico.

Nosotros no estamos en condiciones de tener un estado paralegal, pero si continúan sólo con la política de la presencia policial, habrá elementos que avancen hacia allá. A mediados de septiembre, por ejemplo, una vecina de un pasaje denunció que un grupo de la PDI allanó su casa y no encontraron nada, pero se llevaron $900 mil que tres familias estaban ahorrando para sus vacaciones. Su caso no es el único. Hay varios más, lo que habla de un patrón de comportamiento de las policías. A eso se le suma el exceso de la fuerza: tiran bombas lacrimógenas adentro de las casas y golpean a los integrantes de las familias. Un show mediático que justifican llevándose presa a gente inocente.

El Estado chileno es el responsable del cerco social que hoy tienen los barrios intervenidos. El mejor ejemplo es que los chicos que fueron detenidos a comienzos de esta semana en La Legua, luego de las balaceras ocurridas, son miembros de la misma banda que supuestamente el fiscal Alejandro Peña desbarató, con mucha parafernalia, hace ya muchos años. Entonces, ¿qué hizo el Estado por los huérfanos que dejó la intervención? ¿Qué contención real y concreta les ofreció a aquellas personas?

Es cierto, el narcotráfico es desgraciado, criminal, violento, y desde todo punto de vista merece el repudio, pero también es verdad que el Estado no ha hecho nada por ofrecer algo distinto que la represión. Los jóvenes que forman parte de él están inmersos en una cadena que da prestigio, y poder, y están dispuestos a mantener eso hasta con la muerte. Como dijo Pablo Walker, el capellán del Hogar de Cristo, “es mejor ser narco que ser nada”.

Se habla con mucha facilidad del mundo narco de La Legua, cuando en realidad los narcos no viven en la población, sino que trabajan allí. Y no le venden mayoritariamente a la gente de la población. No son los trabajadores, ni la gente común y corriente, la que compra droga. Si en verdad quieren ir en busca de los narcos, busquen en otros lugares, como en el mundo financiero o en la inversión inmobiliaria. No lo digo yo, lo dicen los informes internacionales respecto a la situación del narcotráfico en Chile.

Eso habla de la importancia que tiene la droga en la vida económica de un país.

Fuente: The Clinic

Memoria Anual 2016

Mural del Comité de DDHH La Legua. Calle Francisco de Zarate. Foto: Archivo cosmopolita

Mural del Comité de DDHH La Legua. Calle Francisco de Zarate. Foto: Archivo cosmopolita

 

Con mucha alegría compartimos con ustedes nuestra Memoria Anual 2016 en versión digital.

Agradecemos a quienes amablemente asistieron a nuestro lanzamiento. Esperamos que sigan acompañándonos en este camino que busca contrarrestar los signos de violencia y muerte ejercida día tras día por el Estado chileno contra las pobladoras y pobladores de Legua Emergencia.

Para descargar la memoria, haga click en el siguiente link: memoria anual 2016

 

Presentación Memoria Anual 2016

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Presentación

MEMORIA ANUAL 2016

La vida se sigue sucediendo y nosotros la celebramos. El día jueves 28 de septiembre a las 19.00 horas en la Junta de Vecinos de Legua Emergencia (Venecia 3281), Tai Lin, Arquitecto que ha estudiado La Legua, compartirá su sentir y pensar en torno a esta memoria.

Posteriormente  el grupo de teatro La Media Compañía presentará la obra “Padre Pedro”.

 

Organizan:

Comité de Defensa y Promoción de Derechos Humanos de La Legua

Club Social y Deportivo Venecia

Nuevo allanamiento y robo cometido por funcionarios policiales en La Legua

Declaración Pública

Nuevo allanamiento y robo cometido por funcionarios policiales en La Legua

Llevaron a cabo una revisión exhaustiva del hogar, usando incluso los perros de la institución. Aunque no hallaron lo que pretendían encontrar, presumiblemente droga, sí se encontraron con el dinero que la familia había ahorrado durante todo un año para las vacaciones próximas. Sin mediar explicación alguna, requisaron el dinero, introduciéndolo a bolsas de evidencia. Además, uno de los funcionarios se metió en el bolsillo veinticinco mil pesos que contenía una alcancía que correspondían a los ahorros que el niño pequeño del hogar había realizado.

Fuente imagen: Emol

El pasado viernes 15 de septiembre, aproximadamente a las 07:15 de la mañana, un grupo de funcionarios de la PDI realizó agresivos y violentos allanamientos en al menos 6 hogares de la calle Sánchez Colchero del sector Legua Emergencia, comuna de San Joaquín.

La denuncia fue realizada a nuestro Comité por una de las personas afectadas, A.N, quien relató lo vivido al interior de su casa junto a su compañero y sus hijos de 2 y 9 años de edad.  Los funcionarios policiales no se identificaron a la hora del allanamiento,  salvo uno, Patricio García, Subprefecto de la PDI. Irrumpieron en el hogar rompiendo la puerta, para luego  interrogar a los moradores con insultos y amenazas, todo ello frente a los menores de edad. Llevaron a cabo una revisión exhaustiva del hogar, usando incluso los perros de la institución. Aunque no hallaron lo que pretendían encontrar, presumiblemente droga, sí se encontraron con el dinero que la familia había ahorrado durante todo un año para las vacaciones próximas. Sin mediar explicación alguna, requisaron el dinero, introduciéndolo a bolsas de evidencia. Además, uno de los funcionarios se metió en el bolsillo veinticinco mil pesos que contenía una alcancía que correspondían a los ahorros que el niño pequeño del hogar había realizado.

Terminado el allanamiento y luego de retirarse del lugar, los policías volvieron a ingresar al domicilio para esta vez llevarse detenida a A.N. El subprefecto García le indicó a A.N. que su detención se debió que “no tenía cómo justificar el dinero que tenía en su casa”.  A.N. fue luego detenida y trasladada hasta la unidad policial de la PDI en San Miguel. En este lugar fue nuevamente insultada por funcionarias y funcionarios, amenazada, y presionada para firmar un documento en el que se decía que el dinero encontrado en su casa era de $600.000 y no la suma verdadera, que corresponde a $1.500.000 que como familia habían ahorrado.

Cabe destacar que esto es una práctica recurrente, ominosa y transgresora, que no solo atenta contra los derechos esenciales de los pobladores, sino que habla de la probidad, ética y legalidad con que los funcionarios policiales están actuando desde hace mucho tiempo en la población. Un caso similar que adquirió relevancia pública ocurrió durante el 2015. Se trata del caso que afectó a la pobladora Katherine Venegas -residente del sector de Emergencia- cuyo domicilio fue allanado ilegalmente, sustrayéndose también una importante suma de dinero sin justificación, hecho que luego la Corte Suprema reconoció como una actuación ilegal y violenta por parte de Carabineros de Chile.

La violencia, impunidad y replicabilidad de estos hechos evidencian las dinámicas y praxis institucionales que no hacen sino insistir de forma permanente en procedimientos que vulneran los derechos fundamentales de las personas, perpetuando la lógica de violencia con la que conviven hoy las vecinas y vecinos de La Legua. Exigimos, por tanto, que la institución involucrada dé una respuesta a esta familia que fue ultrajada, robada y violentada por el Estado y que hoy se siente temerosa e impotente.

Finalmente, consignamos que la familia, en conjunto con el Comité, harán las denuncias formales respectivas.

Comité de Defensa y Promoción de Derechos Humanos de La Legua

Abrazo de justicia, paz y solidaridad a la cárcel de San Miguel

san miguel

La Justicia y la Paz se abrazan (Salmo 84, 11)

Lo que hemos visto y oído…

La realidad carcelaria es de una indignidad que ya no es tolerable. La miseria y la violencia se dan cita en la cárcel, muchos lo sabemos, lo conocemos, lo hemos visto y oído.

 

Ante lo anterior queremos hacer un gesto de denuncia profética. Esto tiene que cambiar. Y un anuncio de solidaridad, justicia y paz. Queremos abrazar.

Acuérdense de los que están presos, como si estuvieran presos con ellos; y de los maltratados, como si estuvieran en sus cuerpos (Hebreos 13,3)

¿En qué consiste?

Llamamos a reunirnos a un costado de la cárcel de San Miguel, para tener un espacio de conmemoración, un momento de encuentro, oración, canto y reflexión. El centro de la actividad será un abrazo a la cárcel. Nos tomaremos de las manos y  rodearemos la cárcel.

¿Por qué un abrazo?

El abrazo es símbolo de que yo te quiero, tú me importas, yo soy tu hermano. El abrazo simboliza amor, amistad, solidaridad y fraternidad.

En una cultura en que los privados de libertad son desechos sociales, en que no sólo viven marginados y excluidos, sino que son despreciados y sufren condiciones de vida indignas, nosotros queremos manifestarnos y decirle al país, que ellos y ellas nos importan. Queremos decir, aquí están hombres y mujeres presos(as) y son nuestros hermanos. Y que nuestro amor traspase muros, rejas y barrotes

¿Cuándo?

El Domingo 27 de Agosto A las 12:00 am, en honor del día de la solidaridad  y en memoria de Alberto Hurtado, un profeta de la justicia, paz y solidaridad

¿Dónde?

A un costado de la cárcel de san Miguel ubicada en la calle san Francisco #  4756, San Miguel Santiago. Metro Lo vial.

 

 

 

 

DECLARACIÓN| A la comunidad de los hermanos que han ocupado las tierras usurpadas por Benetton

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Lof Malleco, Ercilla, 9 de agosto de 2017

Facundo Jones Huala

Presente

A la comunidad de los hermanos que han ocupado las tierras usurpadas por Benetton:

Desde el lof Malleco de la comunidad Boyen Mapu levantamos nuestra voz para declarar nuestra solidaridad con los compañeros mapuches que al otro lado de la cordillera, pero del mismo wallmapu en que hemos nacido todas y todos nosotros, están siendo amenazados por Gendarmería del estado argentino, luego de reivindicar y ocupar las tierras que ese mismo estado negoció y vendió, tal como lo hiciera ferozmente el estado de Chile contra los pueblos indígenas de su actual territorio.

La ocupación de este pequeño lugar es un peldaño más en el largo camino de recuperación y resistencia que hemos venido actualizando desde hace décadas. Fraternizamos con la causa, abrazamos su coraje, compartimos el proyecto de liberar en pos de nuestro pueblo y de nuestros hijos lo que ha sido usurpado por el estado, privados y trasnacionales en nuestras tierras. Ellos han arrasado los bosques nativos, cambiado el curso de los ríos, contaminado el agua y la tierra, explotado incesantemente lo que regala la naturaleza para satisfacer su codicia. Ante eso nos oponemos, tal como lo hicieran tantos weichafes que han sido asesinados, como acaban de serlo Patricio González y Luis Marileo que con su sangre, no obstante el dolor, nutren de convicción y dignidad nuestra causa.

Lo saben, pero es bueno recordarlo. Hombres y mujeres de nuestras comunidades han sido hostigados, perseguidos, detenidos, involucrados en montajes policiales y judiciales, han sufrido largas condenas, huelgas de hambres, soledad e incomprensión, repudio y juicios morales con el afán de vencernos. Sin embargo, su coherencia de lucha y su modo de enfrentar el mal poder, ha causado lo contrario; nos han ayudado a sentirnos más vivos, sentir que somos más y que somos mejores para seguir siendo parte integral del ñuque mapu.

Compañeros, sientan ustedes la sincera fuerza de la tierra que nos hermana, la fuerza espiritual y psicológica que de ella emana. Sientan nuestro abrazo, con orgullo y admiración, para continuar cultivando nuestra lucha.

Quiñe mafüln, newen.

 

 

Carolina Marileo Saravia

Presidente de la Comunidad Boyen Mapu,

Sector San ramón, Comuna de Ercilla, IX región.