Domingo en Legua Emergencia. Abuso policial y corrupción

 

 

Mural del Comité de DDHH La Legua. Calle Francisco de Zarate. Foto: Archivo cosmopolita

Mural del Comité de DDHH La Legua. Calle Francisco de Zarate. Foto: Archivo cosmopolita

CRÓNICAS

Es una sección descriptiva y de opinión de los integrantes del Comité de Derechos Humanos de La Legua con respecto a lo que se vive en nuestra población y otros lugares de Chile intervenidos por el Estado y en donde el abuso y violencia policial ha ido erosionando los lazos de solidaridad y esperanza, no obstante la resistencia que el arraigo e identidad anteponen.

Domingo en Legua Emergencia. Abuso policial y corrupción

En este apartado, reseñamos la primera de tres partes donde testimonios de abuso policial hacia los pobladores de La Legua son una constante.

Los pobladores de Legua Emergencia, yendo y viniendo de la feria. Al lado derecho uno de los autos del GOPE que acostumbra a rondar por las calles de la población. Fuente: Archivo Cosmopolita.

Los pobladores de Legua Emergencia, yendo y viniendo de la feria. Al lado derecho uno de los autos del GOPE que acostumbra a rondar por las calles de la población. Fuente: Archivo Cosmopolita.

Convocados por tres pobladores que quieren relatar abusos de poder ocurridos en el mes de julio de 2017 por parte de carabineros, caminamos por las calles de la población en dirección a sus casas. Mirando hacia el oriente comienza el incesante desfile de carros y transeúntes que, como siempre, repletan la feria de domingo de La Legua, que con los coleteros en sus puntas se alarga como preámbulo o despedida del trayecto dominical. Un poco más allá, funcionarios de carabineros se pasean por la feria comprando frutas y otros productos, como cualquier otro vecino, con la gran diferencia que lo hacen armados y custodiados, innecesariamente, por dos carabineros más que los esperan en el carro policial apostado en la esquina de la calle San Gregorio norte.

Los pobladores de Legua Emergencia, yendo y viniendo de la feria. Al lado derecho uno de los autos del GOPE que acostumbra a rondar por las calles de la población. Fuente: Archivo Cosmopolita.

 

Domingo 30 de julio de 2017: Carabineros por la vereda de Jorge Canning. Fuente: Archivo Comité de DDHH La Legua.

Domingo 30 de julio de 2017: Carabineros por la vereda de Jorge Canning. Fuente: Archivo Comité de DDHH La Legua.

Nos encontramos con el primer vecino, se siente contrariado. “Toda mi vida, desde chico, yo vi a mis papás luchar contra la dictadura militar, con valores y principios que yo intento traspasar a mis hijos. Ahora que estoy en una situación de apremio se me viene eso a la cabeza y no me siento capaz de denunciar a los pacos por temor de algo mayor”. Traga saliva, nos queda mirando y continua, “la semana pasada por ningún motivo conocido, un carabinero se abalanza sobre mí y me empieza a golpear ferozmente en la vereda delante de mucha gente que miraba sorprendida y asustada. Este paco es conocido por sus actos de matonaje. Como antes lo fueron “el reguetonero” y “el carepollo”, ahora está él. Yo le grito que me deje en paz y él más me pega. Le digo, entre los golpes, que soy trabajador –trabajo en la construcción- y que no sé por qué me golpea y él dice que para que no me pase rollos con él”.

Silencio. Al terminar su relato le preguntamos por alguna identificación, día, hora, lugar, todo lo necesario para hacer una posible denuncia administrativa o en la Fiscalía. “Si me acuerdo, sé cada una de esas cosas, pero ¿¡para qué!? Yo quiero acabar con esto, sobre todo que no le pase nada a mis hijos porque le pueden pegar, amenazar, pasarlo mal. Además que no sé el nombre del funcionario, aunque podría saberlo, andaba sin la identificación, pero es del carro GOPE que se pasea de un lugar a otro de la población con el supuesto objetivo de defendernos de las balas y el tráfico de drogas. Le grité al paco que lo denunciaría, que no iba a quedar impune su abuso y me contesto ‘hace la wea que queraí a nosotros nadie nos va a ganar’. No conforme con eso empezó a gritar en voz alta para que los vecinos escucharán ´el loco es sapo, es sapo’ y así. O sea primero me pega sin motivo, después me amenaza y finalmente me difama delante de los vecinos para que algunos de ellos me miren con sospecha o rabia y crean que los meto en problemas. Es angustiante esta cuestión, es de un abuso que no se pude explicar”.

Es verdad, ¿cómo explicar el abuso de poder de la autoridad, en este caso Carabineros, ante la gente? Son numerosas las denuncias en el mismo sentido; similar es la angustia, la sensación de vacío, impotencia, soledad. Todo se hace cuesta arriba. El círculo de poder, la corrupción que denuncian los pobladores entre carabineros y traficantes no es solo un rumor, ocurre todos los días, pero ¿quién puede-quiere exponerse ante lo que esa denuncia responsable, como le llaman por ahí, significa? ¿Quién desea exponerse a la violencia asesina del tráfico de drogas en complicidad con funcionarios policiales, representantes del estado de Chile, garantes supuestos de la seguridad de la población? Nadie, pues cruzar el umbral de la denuncia con evidencias, es acercarse un poco más a la tragedia de la indefensión cercana a la muerte.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s